Thiago Tirante pasó a la tercera rueda de Roland Garros por primera vez: la era de la madurez

Nacido en abril de 2001, Thiago Agustín Tirante siempre fue más alto que los chicos tenistas de su generación. Más espigado, con más potencia, con un estilo natural más ofensivo. Esto último, en medio de las batallas en canchas con piques imperfectos y con fervor juvenil frente a rivales más especuladores, muchas veces lo llevó a fallar. Arriesgó más que la mayoría de su camada; pero también falló en la misma cantidad. Se frustró. En la medida que fue creciendo como profesional, se comparó con los de al lado, con los que vencía de más joven y volvió a frustrarse. Pero maduró, hizo un clic. Y hoy, a los 25 años, disfruta de un momento radiante, dentro y fuera de los courts. “Creo que dejé de compararme con jugadores de mi edad, que eso me daba un poco ansiedad. Decir: ‘Uh, mirá cómo está este y cómo estoy yo ahora’. Creo que lo pude aceptar como era, lo que me tocaba vivir en ese momento y también empecé a darle otro punto de vista al tenis”, le contó el jugador platense a un puñado de periodistas argentinos en Roland Garros, poco después de lograr una de las victorias más destacadas de su carrera. Batió al español Alejandro Davidovich Fokina, cabeza de serie número 21 en el Bois de Boulogne, por 4-6, 7-6 (7-4), 6-1 y 6-3, en dos horas y 54 minutos. Lo hizo en un poblado court 14, en un extremo del predio, tras haber estado set abajo y 4-5 en el segundo. “Si bien él (Davidovich Fokina) tiene un altísimo nivel, yo sabía que me iba a dar una chance. Y me la dio en el 5-4 del segundo set. Tuvo un par de puntos que no los jugó bien, yo quiebro y ahí cambió el partido. Él dejó de estar tan fijo, yo pude controlar más los puntos y jugó en mi favor el tema físico”, apuntó Tirante, que logró despojarse de los nervios del inicio y se clasificó por primera vez a la tercera ronda de un Grand Slam (su próximo rival será le español Pablo Carreño Busta, 89°, de 34 años). En su debut en el polvo de ladrillo de París, frente al qualy Pablo Llamas Ruiz (España), el bonaerense anotó 20 aces; este miércoles, 12. El saque lo volvió a cimentar: logró el 59% de primeros servicios, ganando el 76% de puntos con el primer saque (50 de 66) y el 58% con el segundo. Entrenado por Miguel Pastura y Antonio Couvert, también asesorado estratégicamente por Eduardo Infantino, preparado en el aspecto físico por Horacio Anselmi y Pablo Berri, y con el acompañamiento psicológico de Pablo Pécora, Tirante dio el salto de calidad que tanto añoró. Vale recordar que fue número 1 del mundo como junior, en 2019. “El objetivo a principio de año era terminar la temporada como top 70, un lugar desafiante…”, narró Tirante, que arrancó el año como 103°, hoy es 60°, ya fue 58° y en el ranking en vivo es 48° (+12). “Ahora, je, obviamente, estamos en mitad de un torneo, después nos sentaremos a hablar pensar lo que se hizo bien y qué hay que mejorar en la segunda mitad del año. Ponerse objetivos está bueno y no son para sentirse presionados, sino motivados”, apuntó Thiago, uno de los pocos (cinco) jugadores que aceptó la convocatoria del capitán Javier Frana y en febrero pasado actuó en la Copa Davis en Corea del Sur, a pocas horas del arranque de la gira sudamericana sobre polvo de ladrillo.“Estar en la tercera ronda de un Grand Slam y en estos escenarios es nuevo para mí, obviamente. Pero sí sé una cosa, que me encanta jugar contra jugadores de gran nivel como lo estoy haciendo. Me gustan los desafíos y jugar con mucha gente, como pasó hoy. Siento que me dan una motivación extra”, dijo Tirante, con una sonrisa dibujada. Contra Davidovich Fokina, que antes del partido se quedó sin coach (tuvo discusiones con el argentino Mariano Puerta, que regresó a Miami, donde vive), Tirante obtuvo su primera victoria contra un top 30 en un Grand Slam. Este año, el mejor de su vida deportiva, fue semifinalista en Houston (con un triunfo ante Ben Shelton -9°- incluido), hizo tercera ronda en Madrid (superando a Tommy Paul en el camino) y octavos de final en Roma (derrotando a Flavio Cobolli en el tercer desafío). Hoy se está luciendo. “No sé si cambió algo puntual, pero sí sé que cambió mi confianza, mi mentalidad. Estoy tratando de madurar algo que me llevó más tiempo que los demás. Antes vivía el tenis a flor de piel y me actuaba en contra. Hoy lo estoy disfrutando, me enfoco como que vivo un partido más, un torneo más y que soy un afortunado de estar donde estoy. Estoy pasando más tiempo de diversión con mi equipo, sin hablar todo el día de tenis, algo que me ayuda a ver el tenis como un disfrute y no como un trabajo”, sentenció Tirante. Y se nota. Va por más.Lo mejor de Tirante vs. Davidovich Fokina
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