Economía
De Lanús a Stanford: el joven argentino que quedó entre los 10 mejores estudiantes del mundo
Gastón Díaz sostiene que el esfuerzo y la mejora continúa son las claves de los logros
Gastón Díaz es un joven de 18 años de Lanús. Pero no es un estudiante más. Fue seleccionado como uno de los 10 mejores del mundo, tras ser elegido entre 11.000 nominados de 148 países. “Nunca me conformo con lo que sé, y aplico ese principio en cada área de mi vida”, comentó Díaz durante el Summit de Recursos Humanos organizado por LA NACION.En diálogo con José Del Rio, secretario general de Redacción de LA NACION, explicó que su único secreto es el esfuerzo. “No tengo la habilidad de leer algo y recordarlo. Entonces no me queda otra que esforzarme y trabajar mucho para poder lograrlo”, sostuvo.La directora de su colegio, Santa Faz de Lanús, lo describió como “el distinto de la manada”, ya que para él no existe una meta final, sino que su objetivo es disfrutar el proceso y aprender en el camino. Díaz considera que la capacidad de concentrarse profundamente en un tema es una gran habilidad, aunque reconoce que puede ser difícil desarrollarla dentro del sistema educativo. “Uno tiene currícula compulsiva, no puede elegir, pero igualmente hay que tratar de hacer lo mejor con esos esos temas”, resumió.Como ejemplo, mencionó a Michael Bloomberg, cofundador de Bloomberg LP- una compañía de asesoría financiera, software, data y media bursátil-, quien llegó a convertirse en una de las personas más ricas de Estados Unidos, no por talento innato, sino porque era quien más trabajaba, y más se esforzaba.“Todo es perfectible, incluso la Capilla Sixtina”, sintetizóDe las olimpíadas de matemáticas a Stanford Su primer hito estuvo motivado justamente por esa necesidad constante de aprender. Junto a una de sus profesoras impulsó las olimpíadas de matemática en su colegio. Con el objetivo de “resolver problemas de forma creativa” lograron instalar la competencia dentro de la institución.Durante la pandemia, y con tan solo 14 años, participó del programa Solve Financial Inclusion Challenge, del Massachusetts Institute of Technology (MIT), donde terminó como cuarto finalista. “Me encanta competir soy ultra competitivo”, enfatizó. Su curiosidad lo llevó a crear Cresify, una plataforma que provee una serie de herramientas para equipos comerciales de empresas tecnológicas. Gracias a ese proyecto ingresó al programa Microsoft for Startups, un programa de mentoría que brinda acceso a tecnología y acompañamiento para emprendedores. “Aprendí muchísimo y toqué todas las partes de una startup”, reflexionó.Su interés por el emprendedurismo tampoco es nuevo. Desde chico participa en actividades de Endeavor, la organización de emprendedores. “Admiro mucho a Guillermo Rauch- fundador y CEO de Vercel, una empresa tecnológica- y Marcos Galperín- fundador de Mercado Libre- porque son exploradores de nuevas tecnologías y mercados; crearon cosas que parecían imposibles”, destacó. Una tarde cualquiera mientras estaba en el colegio, recibió otra noticia que cambiaría su vida: había sido elegido como uno de los 10 mejores estudiantes del mundo gracias al impacto que tuvieron sus acciones a lo largo de sus etapa escolar. “Es un honor poder representar a la Argentina y Latinoamérica- porque fui el único latinoamericano seleccionado-”, reflexionó y alentó a otros jóvenes a generar impacto, convencido de que siempre se puede hacer más. “Como decía Steve Jobs: todo esta hecho por humanos y todo se puede mejorar”.Además, participó de un campamento en West Virginia que le permitió entender cómo funciona la ciencia y ampliar su mirada sobre la capacidad de las personas para resolver problemas. También formó parte del Parlamento Joven, experiencia que considera “fundamental” para comprender cómo funcionan las leyes.Pero, a pesar de su corta edad, los hitos no finalizan ahí. Díaz fue aceptado para estudiar en la universidad de sus sueños, Stanford University, con una beca de US$500.000 para especializarse en inteligencia artificial.“Me llegó la carta de aceptación un viernes a la noche, estaba re nervioso, los minutos previos fueron terribles”, recordó el joven y agregó que cuando abrió la computadora y vio el confeti que simboliza la admisión, el momento fue muy emotivo. “No caía, no aceptaba que realmente era parte de la universidad”, contó.Aunque quiere aprovechar las oportunidades y los contactos disponibles en Stanford para comenzar con su propia startup, también busca especializarse en biotecnología, inteligencia artificial, microchips y semiconductores, áreas que considera cruciales tanto en el presente como en el futuro.Un futuro prometedor¿A qué le tiene miedo alguien que saca todo 10?, fue la pregunta que le hizo Del Rio al finalizar el panel. Díaz no pudo contestar de inmediato, pero después de unos segundos respondió: “Miedo a no ser lo suficientemente bueno y a no estar a la altura”. Ese temor, explica, es justamente lo que lo impulsa a desarrollarse, aprender y a perseguir nuevas metas. “Yo soy perfectible siempre, me pregunto cómo puedo mejorar y siento que cada acción y proyecto tiene margen para superarse”, señaló. En este contexto, reconoció la importancia de disfrutar el aprendizaje y no enfocarse únicamente en el resultado final. Además, subrayó la necesidad de encontrar momentos para desconectarse: hacer deporte, estar en contacto con la naturaleza y despejar la cabeza. “Intento hacerlo para no terminar quemado, y salir un poco de la rutina diaria”, comentó Díaz, y agregó que son su hermana, su madre y su abuela quienes más le insisten con ese equilibrio.Cuando imagina su vida en diez años se proyecta con su carrera ya finalizada, y “resolviendo un problema enorme”. Sueña con convertirse en un emprendedor de alto impacto, comparable con los grandes referentes de la Argentina, y del mundo.